historia

El terremoto ocurrido en la capital el día 31 de Marzo de 1931, a las diez de la mañana, seguido de un incendio que destruyó lo que de ella había quedado en pie dentro de un área no inferior a 30 manzanas en el centro de la ciudad, encontró a Managua sin ninguna organización de salvamento.  Desde entonces fue incubándose en la ciudadanía el sentimiento de la imprescindible necesidad de una organización que se encargara  de impedir  ser pasto de las llamas.

Managua, comenzaba a reedificarse y estalló en las horas de la noche del día 18 de Abril de 1936, un incendio en el establecimiento comercial de los señores Francisco Brockmann & Cía., frente al mercado recién reconstruido.  Ese incendio asumió grandes proporciones, porque aún no había entonces aquí nada organizado para contrarrestarlo, y proto se propagó a la serie de droguerías que había en el sector.  Fue llamado por el público “Incendio de las boticas”, casi destruyó la manzana entera.

Con motivo del incendio, al día siguiente 19 el Presidente de la República doctor don Juan Bautista B. Sacasa, dirigió un Mensaje a los habitantes de esta ciudad, prometiéndoles que se organizaría en ella un cuerpo de bomberos que se encargase de la extinción de los incendios, y organizado como una dependencia del Distrito Nacional, contando para ello con lal ayuda del Gobierno, que la prestará directamente y por medio del Banco Nacional.  Efectivamente, en las horas de la noche del día 22 de Abril el llamado entonces Comité Ejecutivo del Distrito Nacional invitó a los vecinos de Managua a una reunión pública tendiente a realizar los ofrecimientos del Señor Presidente Sacasa.

La concurrencia en el salón del Distrito Nacional, aunque no fue muy numerosa,

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se componía de algunos representantes del alto comercio de la ciudad.  El Dr. Joaquín Vigil solicitó la palabra y le fue concedida, y expuso lo siguiente: Existe en Santiago de Chile, y las circunstancia en que allá se creó un cuerpo de bomberos formado por ciudadanos de buena voluntad, que dan sus servicios con todo valor, celo y acierto en cada caso de incendio; pues en los cuarteles solamente permanecen unos pocos bomberos pagados, para mantener el material.  Aconsejó la formación entre nosotros de algo análogo, pues la pobreza endémica en este país no permitiría nunca la organización de un cuerpo de bomberos dirigido por profesionales y formado por hombres bien pagados, dotados de los elementos más adecuados, como sucede en las grandes ciudades del exterior.

El señor Presidente del Comité Ejecutivo del Distrito Nacional impugnó lo que había expuesto el Dr. Vigil, diciendo que una organización semejante nunca podría existir en ninguna parte de la tierra y menos en Nicaragua, y que lo único que cabía era formar un servicio como los demás que tiene la ciudad, o sean los de limpieza y trabajos públicos, etc.  Allí mismo quedó resuelta la creación de un impuesto muy suave sobre la mercadería extranjera que entrase a la ciudad,  pero habiendo sobrevenido un cambio político radical en nuestro país, pues el señor Presidente Sacasa salió de él, previa renuncia de sus elevadas funciones, lo cual provocó la dimisión del citado Comité Ejecutivo del Distrito Nacional, el asunto sufrió completa paralización y no se formo el Cuerpo de Bomberos.

Llegado a la Presidencia de la República el doctor don Carlos Brenes Jarquín, y al Ministerio de la Gobernación el doctor don Jerónimo Ramírez Brown, se movió

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en el Club Rotario de Managua el proyecto de la fundación de un cuerpo de bomberos en esta capital, y al efecto aquel nombró una comisión permanente que se ocupase del asunto; y el doctor Ramírez Brown, miembro muy activo de dicho Club, lo tomó con actividad y energía muy dignas de encomio.  Se logró que nuestro Gobierno interesase en la realización del proyecto al de Panamá, a fin de que el Comandante del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Panamá, don Juan Antonio Guizado, viniese a Managua a encargarse efectivamente de la organización. Y el ministro doctor Ramírez Brown, de acuerdo con el Comité Ejecutivo del Distrito Nacional, nombró una Comisión para que se encargara de actuar y adelantar el trabajo mientras llegaba el Comandante Guizado.

La comisión quedó integrada de la siguiente manera, presidente doctor Joaquín Vigil Lejarza, doctor Francisco Baltodano C., doctor Emmanuel R. Ludwing, don Pablo Teysseyre, don Guillermo Pentzke, los ingenieros José Vicente Álvarez y José Mateu, todos rotarios, el capitán G.N. Carlos Tellería, Director de la Policía del Departamento.

En el salón de honor del Distrito Nacional, el 13 de Septiembre de 1936, a las once de la mañana, bajo la presidencia del señor Ministro de la Gobernación doctor Gerónimo Ramírez Brown, del entonces Presidente del Consejo Ejecutivo del Distrito Nacional don José Frixione y del Comandante Guizado se reunieron los primeros ciudadanos deseosos de ingresar como voluntarios a la Institución; allí se nombró la primera Junta Directiva del Cuerpo de Bomberos, quedó integrada así

Presidente y Comandante: doctor Joaquín Vigil Lejarza;
Vice-Presidente y Mayor 2do. Jefe: don Pablo Teysseyre;
Tesorero: Don Ángel María Pérez, designado entre los miembros del Comité Ejecutivo del Distrito Nacional;
Secretario: don José Guillermo Pentzke;
Médico y Cirujano: doctor Francisco Baltodano C.;
Fiscal: Capitán G.N. Carlos Tellería;
Vocal: Ingeniero José Mateu.

Se abrió el Cuartel al servicio público el día 19 de Septiembre de 1936, en un local que había servido de garaje para autobuses,

El 25 de Septiembre a las doce y cuarenta y cinco, por primera vez el Cuerpo fue alertado, tratándose del incendio de un camión en la empresa de transportes Sotomayor.

Desde entonces siguió prestando sus servicios de Extinción de Incendios, Salvamentos y Rescate, conformando uno de los mejores Cuerpo de Bomberos del Istmo Centroamericano, por tal motivo fue nombrada BENEMERITO DE LA PATRIA, el día 23 de julio de 1946, por decreto Presidencial No. 406.

Con el triunfo del Gobierno Sandinista en 1979, pasan a ser controladas por el Ministerio del Interior, quien emitió el decreto 12-11 el día 23 de marzo de 1983, publicado en la Gaceta No. 59 del 12 de marzo del mismo año, conformándose SINACOI (Sistema Nacional Contra Incendios), donde pasaba a administrar todos los bienes y derechos de la Federación del Cuerpo de Bomberos de Nicaragua.

Con el triunfo de la UNO en 1990, toma posesión la Señora Violeta Barrios Vda. De Chamorro, como Presidenta del país, se reorganizaron los bomberos voluntarios de Nicaragua y solicitaron el Ministro de Gobernación Ingeniero Carlos Hurtado en reunión sostenida en su despacho el día 9 de diciembre del 1990, la derogación del decreto 12-11, pero no hubo respuesta positiva, solamente promesas incumplidas.

Entonces el dio 10 de marzo de 1991, se le solicito a la Excelentísima Presidente de la República, la derogación de 12-11, contestando positivamente y publicado en la gaceta, mediante el decreto Presidencial No. 2-92.

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